Atracción fatal

Atracción fatal

Aviso

Vamos a hablar de principios generales, que nadie se me ponga de los nervios porque no “encaja” exactamente en estas descripciones y explicaciones. Por si acaso.

Enamorarse

El enamoramiento hace que perdamos el contacto real con la persona. Ya no la “ves” con claridad. Es una imagen creada según nuestros propios deseos, nuestros anhelos proyectados. Es común que al cabo de un tiempo, uno diga “ya no eres el mismo”. Si es el mismo, pero se ha desvelado la realidad que cubrimos tan expertamente.

El enamoramiento está diseñado para que nos sumerjamos en la relación, con el propósito de la propagación de la especie y nuestro propio bien último.

Si pensáramos con claridad y lógica no nos comprometeríamos a tener hijos. Desafía a la lógica más elemental, que por un acto placentero de unos minutos, tienes que cuidar de un hijo por veinte años directamente y el resto de tu vida indirectamente, aunque solo sea por la preocupación que causa pensar en su bienestar.

También hay que decir que para la mayoría es necesario pasar por este proceso, para formarnos como personas. Con un hijo trabajas el egoísmo: aprendes a quitarte la comida de tu boca, por así decirlo y otros sacrificios.

Miedos ancestrales

En épocas remotas, no había leyes ni policía como las conocemos ahora.

Una mujer fácilmente podía quedarse encinta y ser abandonada por su “compañero”. De ahí viene el temor feral e inexplicable de la mujer, en el último momento, justo antes del coito.

Un grupo de hombres podía pasar por un lugar, matar a los hijos y al varón y llévarse a la mujer como trofeo. Ocurría con frecuencia, que un hombre que se acercaba demasiado a una mujer acababa muerto, apalizado o ambas, por uno o más de sus congéneres.

De ahí viene el temor inexplicable del hombre a acercarse a las mujeres.

Atraccion fatal

El fuerte sentimiento de atracción es el mismo para hombres y mujeres pero por diferentes razones; es la misma atracción “fatal”.

Atracciones de la mujer por el hombre

  • 80% carácter, 20% cuerpo
  • Inteligencia
  • Astucia
  • Sentido del humor porque es sinónimo de inteligencia y confianza en sí mismo

Porque las mujeres se sienten atraídas a hombres “malos”

Lo hemos escuchado muchas veces: “Esa chica vale tanto y está con ese delincuente, que la pega y la maltrata”. En cambio, hemos visto y comprobado como las mujeres tienden a rechazar a los hombres que “se rinden” a ellas.

Eso es porque para ellas un hombre que actúa mansamente es signo de debilidad y por lo tanto anti sexy. Por otra parte, no es que quieren que las peguen o las maltraten. Es que se sienten fuertemente atraídas por algún aspecto de macho alfa del interfecto, como puede ser la confianza, la valentía, etc. Y esa atracción las condena a sufrir los efectos secundarios.

Atracciones del hombre

  • 80% cuerpo, 20% carácter
  • A las curvas, al cuerpo
  • A su calor y capacidad de refugio maternal
  • Alimento y sexo
  • Se siente que protege y es el jefe

A un hombre no le importa mucho la inteligencia o carácter de una mujer, mientras tenga un buen cuerpo. Son capaces de aguantar y sentirse a gusto con una perfecta estupida con las medidas adecuadas. Eso lo saben las mujeres muy bien: por eso se esfuerzan en tener un cuerpo adecuado y agradable.

Éxito

La mujer se conforma con “puntuar” en las discotecas, por ejemplo. Cada hombre que quiere acostarse con ellas es un tanto apuntado, una victoria real y causa de satisfacción.

El hombre no se siente realizado hasta que conquista físicamente a una mujer.

Metas

Ellas saben mejor para que tienen relaciones. Incluso a nivel inconsciente sabe lo que significará tener hijos: necesitan al menos durante unos años a un hombre que las provea y proteja. No porque sean “débiles”, es simplemente una cuestión práctica. Tener hijos es la meta principal de su relaciones. Irremediablemente se enamoran de sus hijos y el hombre pasa a un segundo plano.

La metas primarias de un hombre son más sencillas: necesitan buena comida y sexo.

Es una combinación de atraccción y necesidades primarias lo que permite el curioso tándem hombre/mujer.