Falacias

Una falacia es un razonamiento no válido o incorrecto pero con apariencia de razonamiento correcto. Es un razonamiento engañoso o erróneo (falaz), pero que pretende ser convincente o persuasivo.

Todas las falacias son razonamientos que vulneran alguna regla lógica. Así, por ejemplo, se argumenta de una manera falaz cuando en vez de presentar razones adecuadas en contra de la posición que defiende una persona, se la ataca y desacredita: se va contra la persona sin rebatir lo que dice o afirma.

La falacias lógicas se suelen clasificar en formales y no formales. Empezemos por las no formales.

 

Falacias no formales

Las falacias no formales son razonamientos en los cuales lo que aportan las premisas no es adecuado para justificar la conclusión a la que se quiere llegar. Se quiere convencer no aportando buenas razones sino apelando a elementos no pertinentes o, incluso, irracionales.

El anterior ejemplo de falacia es un caso de falacia no formal: descalificamos la persona que argumenta en vez de rebatir sus razones.

La lista de falacias no formales es larga; algunas son las siguientes:

  • Falacia ad hominem (Dirigido contra la persona)

Razonamiento que, en vez de presentar razones adecuadas para rebatir una determinada posición o conclusión, se ataca o desacredita la persona que la defiende.

«Los ecologistas dicen que consumimos demasiado energía; pero no hagas caso porque los ecologistas siempre exageran».

  • Falacia ad baculum (Se apela al bastón)

Razonamiento en el que para establecer una conclusión o posición no se aportan razones sino que se recorre a la amenaza, a la fuerza o al miedo. Es un argumento que permite vencer, pero no convencer.

«No vengas a trabajar a la tienda con éste piercing; recuerda que quién paga, manda».

  • Falacia ad verecundiam (Se apela a la autoridad)

Razonamiento o discurso en lo que se defiende una conclusión u opinión no aportando razones sino apelando a alguna autoridad, a la mayoría o a alguna costumbre.

Es preciso observar que en algunos casos puede ser legítimo recorrer a una autoridad reconocida en el tema; pero no siempre es garantía.

«Según el alcalde, lo mejor para la salud de los ciudadanos es asfaltar todas las plazas de la ciudad»

  • Falacia ad populum (Dirigido al pueblo provocando emociones)

Razonamiento o discurso en el que se omiten las razones adecuadas y se exponen razones no vinculadas con la conclusión pero que se sabe serán aceptadas por el auditorio, despertando sentimientos y emociones. Es una argumentación demagógica o seductora.

«Tenemos que prohibir que venga gente de fuera. ¿Qué harán nuestros hijos si los extranjeros los roban el trabajo y el pan?»

  • Falacia ad ignorantiam (Por la ignorancia)

Razonamiento en el que se pretende defender la verdad (falsedad) de una afirmación por el hecho que no se puede demostrar lo contrario.

«Nadie puede probar que no haya una influencia de los astros en nuestra vida; por lo tanto, las predicciones de la astrología son verdaderas,»

 

Falacias formales

Las falacias formales son razonamientos no válidos pero que a menudo se aceptan por su semejanza con formas válidas de razonamiento o inferencia. Se da un error que pasa inadvertido.

Así, por ejemplo, a partir de dos premisas como «Si llueve, cojo el paraguas» y «Se da el caso que llueve», puedo concluir con validez formal que «Cojo el paraguas». Ahora bien, de las dos premisas: «Si llueve, cojo el paraguas» y «Cojo el paraguas», no puedo concluir con validez formal «Llueve»: si he cogido el paraguas era porque lo llevaba a arreglar. Éste es un ejemplo de la falacia formal conocida como afirmación del consecuente.

  • Afirmación del consecuente

Razonamiento que partiendo de un condicional (si p, entonces q) y dándose o afirmando el segundo o consecuente, se concluye p, que es el primero o el antecedente.

Es un argumento falaz que tiene semejanza con el argumento válido o regla de inferencia conocida como modus ponens o afirmación del antecedente.

  • Negación del antecedente

Razonamiento que partiendo de un condicional (si p, entonces q) y negando el primero, que es el antecedente, se concluye la negación q, que es el consecuente.

«Si llueve, cojo el paraguas; no llueve. Entonces, no cojo el paraguas».

Es un argumento falaz que tiene semejanza con el argumento válido o regla de inferencia conocida como modus tollens o negación del consecuente.

  • Silogismo disyuntivo falaz

Razonamiento que partiendo de una disyunción y, como segunda premisa, se afirma uno de los dos componentes de la disyunción, se concluye la negación del otro componente.

«Te gusta la música o te gusta la lectura; te gusta la música. Entonces no te gusta la lectura».

Es un argumento falaz que mantiene semejanza con el argumento válido o regla de inferencia conocida silogismo disyuntivo en lo que posada una disyunción se niega uno de los dos componentes, lo cual implica que el otro es verdadero.