La medicina de la vida

La medicina de la vida

Ante todo, necesitas un vaso. Puede ser de vidrio, de metal, de cerámica, etc. Lo importante es su función de contener el agua. Los diferentes vasos son como los diferentes tipos de cuerpos: hombre, mujer, rico, pobre, feo, guapo, más o menos inteligente, con un título, sin títulos, etc.

A continuación, vierte el agua, que es la experiencia que fluye en tu vida.

Añade dos cucharaditas de miel, que son las buenas prácticas, la buena información, el avance en la vida y luego dos cucharaditas de vinagre que son las pruebas y a veces las amarguras.

Mezcla todo bien y toma. Esa es la medicina de la vida.

Siempre te hará bien y siempre irás hacia delante mientras que aceptes las cosas tal y como son.

El problema viene cuando intentas cambiar lo que ya tienes.

Tienes un vaso y quieres otro; lo quieres modificar, quieres uno de plata, de oro, de plástico, lo que sea menos el que ya tienes y que ya sirve perfectamente.

Y luego no dejas fluir el agua de la experiencia con lo cual tampoco puedes echar la miel y el vinagre.

Y al añadir la miel, echas demasiada o muy poca y el vinagre lo consideras negativo.

Eso significa no apreciar lo que uno tiene porque si uno aprecia lo que tiene seguro que está agradecido y es feliz. Y finalmente cuando vienen las experiencias duras o amargas tampoco las recibes como parte de la bebida de la vida y las intentas suprimir, mezclar, tapar y adormecer.

Esa suele ser la vida típica de un ser humano.

Llena de agua el vaso que tengas, añade dos cucharaditas de la mejor miel que puedas conseguir, dos cucharaditas de vinagre de manzana puro y remueve bien. Esa es la bebida de la vida sana y progresiva.