La meta de la vida es ser feliz 

La meta de la vida es ser feliz 

Parece que todas las filosofías del mundo convergen en lo mismo: tratan de lograr que el individuo sea feliz, que alcance un estado de comunión, de flujo. Formas de ver la vida tan diferentes como la recalcitrante derecha y los dispersos hippies al final buscan lo mismo, solamente que por diferentes medios.

Unos dicen que a través del trabajo y el sacrificio, otros a través de las drogas y la intoxicación, otros a través de la meditación pero todo el mundo quiere alcanzar ese estado en el cual la persona deja de sufrir, se mimetiza con el paisaje por asi decirlo, deja de sentirse incompleta y alcanza ese estado pleno en el cual todo fluye.

Parece que todo apunta a que la persona necesita encontrar ese estado en el cual es como una pieza del gran engranaje, que funciona de una forma perfecta sincronizada con la gran máquina y de esa forma puede experimentar felicidad. La gente que no encuentra respuesta se vuelven fatalistas, pesimistas y negativos. Estas personas dicen que nada es verdad y que el mundo es sufrimiento.

A esa conclusión también llegan los budistas, pero ellos parecen haber encontrado la respuesta para conseguir la paz y la felicidad en este mundo lleno de limitaciones: el samadhi.

Es interesante resaltar que el samadhi es descrito por Patanjali en sus Yoga sutras como la capacidad de concentrarse en algo por un largo periodo de tiempo. Lo que si parece claro es que el común método directo de intentar lograr esa felicidad exprimiendo los sentidos, es un fracaso probado. Pareciera que cuanto más quiere uno disfrutar directamente de las cosas de este mundo, más abocado está al sufrimiento.

O, como lo describe el Bhagavata Purana, muy elocuentemente: “cuando empiezas a hacer planes para ser feliz, empiezas a sufrir”.

Por eso la mayoría de métodos de autorrealización, lo primero que hacen es avisarte de que ese no es el camino, que por otra parte ha sido el que han intentado durante siglos muchos hombres y civilizaciones, sin éxito.

Por otro lado está el camino de la mortificación, en el cual parece que algunos quieren encontrar esa paz, pero lo único que encuentran es un sufrimiento distinto, o la ausencia temporal del sufrimiento burdo o directo. Encuentran en la renuncia, una especie de sustituto para la felicidad.

Otros simplemente abogan por abandonarse y no pensar: cuanto menos pienses menos sufrirás, parece que eso es lo que la gente en general persigue, cuanto menos consciente seas, cuanto menos pensativo, filosófico, menos sufrirás y eso es lo que pone en práctica la mayoría de la gente.

¿Porqué? Por que cuando intentan alguna vez sobreponerse a ese sufrimiento y no lo logran, sufren todavía más en la desesperanza de no hallar una solución.

La consigna es entonces volverse cuanto más insensible e inconsciente posible. Y el resultado de este tipo de forma de ver la vida es simplemente verse abocado de nuevo a tratar de disfrutar desbocadamente de los sentidos al máximo, experimentando de nuevo un estado de sufrimiento, un estado de temor.

Y al final de la vida, habiendo gastado así los años, el sufrimiento se duplica o triplica. Cuando el cuerpo ya no puede aguantar ese ritmo, ya no puede disfrutar a través de los sentidos, entonces las personas mayores se quedan muy frustradas y la mayoría de las veces tienen mal carácter, porque han intentado esa vía sin obtener el éxito que esperaban que es a la postre, tener paz y felicidad permanentes.

Existe por otro lado el método del bhakti yoga, la solución de los Vedas al problema que nos ocupa.

La versión védica es que uno tiene que satisfacer los deseos y necesidades de este cuerpo de una forman regulada, de una forma en la cual ni está negando esas propensiones ni tampoco las ve como la meta de la vida o lo único que existe.

La filosofía védica, tiene muy claro que la meta es la renuncia y lograr experimentar la felicidad que viene del interior a través de una vida espiritual. Pero al mismo tiempo no se castran, ni niegan las necesidades corporales y de los sentidos sino que se regulan de una manera progresiva de forma que la persona pueda irse liberando de ese cautiverio y al final la renuncia viene por si sola, de la mano del conocimiento y la experiencia.

Ese conocimiento y ese saber como disfrutar en el interior sin estar apegado a las cosas externas es lo único que puede hacer a una persona feliz.

Aunque, en general, no se puede alcanzar ese estado de una forma inmediata, si se experimenta de forma progresiva y al final el resultado es la renuncia y la felicidad interior.

Y lo asombroso es que se consigue de una forma práctica a traves de llevar a cabo las responsabilidades y el deber prescrito en acuerdo a las características psicofísicas que nos han tocado.

En suma, bhakti yoga es la ciencia de adaptar esas circunstancias únicas en las que vivimos inmersos para que en vez de atarnos más, nos ayuden a liberarnos del sufrimiento incluso mientras estamos en este cuerpo.

Ese estado que ya algunos de los científicos actuales están intentando buscar más allá de las fórmulas y los experimentos de laboratorio, haciendo el objeto de experimentación su propio ser.

Porque parece que cuando uno entiende esa Verdad que está mas allá de lo aparente, logra esa paz, esa tranquilidad, esa elusiva felicidad.

¿En qué punto estas tú, querido lector/a?

¿Estás simplemente tratando de disfrutar de tus sentidos para obtener esa felicidad?

¿Estás en un estado en el cual, lo has intentado y al ver la imposibilidad, has entrado en una renuncia temporal?

¿Estás buscando algo más? ¿Estás en alguna senda progresiva, sin negar tus necesidades corporales, sin negar tu realidad actual pero actuando de modo que poco a poco vas siendo más consciente de esa otra realidad interior, espiritual, mística, ese estado de conciencia superior?