Meditando sobre la marcha

Crear un espacio sagrado es una parte importante en la experiencia de la meditación. El espacio adecuado puede invitar a tu mente, cuerpo y espíritu a relajarse y estar presentes. Cuando entras en ese espacio, te liberas del estrés y la tensión de tu vida y buscas claridad, unidad y conciencia.

Puede ser que ya tengas un espacio dedicado a la meditación en tu casa, pero, ¿qué hacer cuando estás fuera de ella, viajando, por ejemplo? No permitas que eso sea una excusa para detener tu práctica.

Con un poco de creatividad e ingenio, puedes crear un espacio para la meditación donde quiera que estés.

Encuentra un lugar tranquilo

La meditación te invita a dejar de lado las distracciones de la vida. Encontrar un espacio que sea tranquilo y libre de distracción puede ayudarte a entrar en ese tiempo sagrado.

Busca a tu alrededor dondequiera que estés e identifica un espacio que resuene contigo y ofrezca una sensación de quietud y paz. A veces, puedes encontrar la paz en medio del ajetreo y el bullicio de los transeúntes. Trata de buscar algunos de estos lugares inusuales e inesperados para dar a tus meditaciones una oportunidad, improvisando sobre la marcha:

  • La esquina del aeropuerto, lejos de la multitud
  • Un cuarto de baño en una habitación de hotel compartida
  • Una sala de conferencias vacía
  • Tu automóvil (estacionado)
  • Un callejón
  • Un patio trasero o un parque
  • Un armario
  • Un sótano

Sea cual sea el lugar que parezca que mejor se ajuste, confía en tu instinto, comienza, y mira qué sucede.

Probablemente hay algo especial en el espacio de meditación en casa, que lo hace cálido, seguro y acogedor. Si sabes que vas a estar meditando lejos de tu casa, trae un pedacito de ella contigo. Esto puede ser cualquier cosa que te recuerda a tu espacio normal:

  • Cojín de meditación
  • Mantón de oración
  • Cuentas de Mala
  • Vela
  • Libro sagrado
  • Foto de un paisaje majestuosamente
  • Incienso

Sea lo que sea, asegúrate de que viaja contigo. Al tener algo familiar en tu espacio temporal, tu mente, cuerpo y espíritu serán capaces de acomodarse más fácilmente a la experiencia. Te sentirás más como en casa.

Establece límites

Dondequiera que te encuentres, asegúrate de definir los límites de tu espacio sagrado, física y enérgicamente. Esto puede ayudar a calmar tu mente porque no necesitas prestar atención a lo que está fuera de tu espacio. Mediante el trazado de límites físicos, restringes tu concentración, reduciendo las distracciones y las interrupciones.

Puedes establecer límites con objetos físicos o sencillamente en tu mente.

Una vez que hayas creado tu espacio, ofrece oraciones de gratitud y protección para el espacio. Tu espacio dedicado en casa ya está establecido como terreno sagrado. Trae la misma intencionalidad a tu espacio temporal.

Enfoca tu intención en la gratitud, en el hecho de que eres capaz de crear un espacio donde puedes meditar y conectarte con el Poder Superior. La gratitud es un poderoso antídoto contra la negatividad y las creencias falsas, y puede crear una presencia acogedora para la meditación.

Luego, pide protección para tu espacio, para que puedas meditar de manera segura y pacífica.

Afirma que este es un espacio sagrado donde la negatividad y el mal no tienen lugar. Pide que el espacio se defina como un lugar de comodidad, que permita que tu mente, cuerpo y espíritu descansen y se conecten en paz.

Escucha música relajante

Nada prepara el escenario para una experiencia positiva como la iluminación y la música. Estos dos componentes tienen la capacidad de conectarte a tus sentidos de una forma única. Ya que es muy probable que no puedas controlar la iluminación si estás en un lugar desconocido, céntrate en establecer el estado de ánimo con la música.

Descarga música o sonidos naturales que sean calmantes y restauradores en tu teléfono o reproductor de mp3 y viaja con auriculares. Una vez que hayas creado tu espacio físico, siéntate y escucha esa música.

Puesto que la meditación sobre la marcha a menudo puede acompañarse de ruido, escuchar música y relajarte durante 3-5 minutos te ayudará a relajar tu mente, cuerpo y espíritu y te ayudará a entrar en tu práctica de meditación.

Si disfrutas del silencio durante tus meditaciones, puedes apagar la música después de unos minutos y comenzar tu meditación, aunque es mejor meditar con musica si el volumen de tu espacio físico te distrae demasiado.