Riqueza vs simplificación del lenguaje

Una cultura es más rica cuando más palabras únicas tiene para expresar la variedad de matices posibles en un solo concepto.

No se trata de adjetivar sustantivos. La propia palabra, o se entiende por qué entiendes la cultura que la rodea, o te la deben intentar explicar con frases y ejemplos.

La existencia de diversas palabras para designar una amplia variedad de experiencias sobre una misma idea, es expresión de una cultura superior.

En la cultura judeo cristiana se ha tendido a cortar o simplificar el lenguaje. Para mí, es una señal de decadencia.

Decir “Dios es amor” intentando expresar todo lo demás es una plataforma posible pero no al alcance del pueblo llano, solamente para los que con una sola palabra lo entienden, porque ya disfrutan de la cultura necesaria y/o de la experiencia mística.

Para todos los demás, la riqueza de vocabulario es un regalo de Dios para llegar algún día a la comprensión espiritual, pasando a través de todos los matices de la experiencia terrenal.

En nuestro mundo Occidental basado en la cultura Griega, pasamos de las tres palabras para describir amor en griego a una y se toma como un avance. Para mí, es una involución cultural. Es hora de recuperar el lenguaje.

Una conversación no se podría llevar a cabo si no escogiéramos las palabras que aunque similares, constituyen los diferentes matices de lo que queremos expresar.

Más vocabulario se tiene, más posibilidades de expresar las sutilezas y los sentimientos. Porque a diferencia del mundo Occidental, en Oriente, las palabras son tan importantes como la sensibilidad y escogerlas forma parte de expresarnos.

Por ejemplo en India, hay palabras sánscritas únicas para diferentes clases de amor Divino, que forman parte del uso cotidiano, lo que imprime una cultura espíritual inmanente, inefable y de facto en el propio tejido social.